Los Rays, con una nómina más pequeña que la rotación de Boston, son punteros

A su inhóspito Tropicana Field asisten 20 mil fanáticos menos que al Fenway Park y 23 mil menos que al Yankee Stadium, usted no lo verá en el partido del domingo por la noche de ESPN, mientras los Mulos del Bronx y Medias Rojas estarán cinco veces. Pero al comenzar la jornada del martes los Rays ríen mientras sus rivales ricos del Este son una interrogante con marcas negativas.

Solo la rotación abridora de los Red Sox cuesta este curso US$27.9 millones más que todo el plantel de los Rays y los Yankees tienen en lista de lesionados jugadores que cuestan US$79.3 MM en 2019.

La novena de Tampa Bay vuelve a amenazar, en los primeros 16 partidos ganó tanto juegos (12-4, mejor marca del béisbol) como Yankees y Boston combinados, un buen arranque que la experiencia dice hay que tomar en cuenta y pocos se atreven a ponerlo en la misma página que los Marineros.

El éxito de estos Rays, que ya en 2018 ganaron 90 partidos a pesar de invertir US$100 millones menos que los Medias Rojas, se explica en la mejor efectividad de toda la liga (2.44) y segundos en WHIP (1.007) y sextos mejor en manufactura de carrera en la Americana (78).

Y todo esto pagando casi una quinta parte que los rivales llamados a jugar en octubre. Mientras los Medias Rojas, actuales campeones, lideran los desembolsos en todo el béisbol con US$222,206,931 y los Yankees van terceros (US$208,087,790) los Rays son últimos entre las 30 organizaciones, con una suma de (US$60,447,938).

La voz cantante a la ofensiva la ha llevado el jardinero central Austin Meadows (.357/6 HR/17 CE) con un slugging de .893 y el intermedista Brandon Lowe (.302/4 HR/10 CE).

Desde el montículo, el Cy Young Blake Snell (que se perderá una salida con una fractura en un dedo del pie derecho) domina en 25 entradas de seis vueltas y 36 ponches con un impresionante WHIP de 0.76 y efectividad de 2.16. Charlie Morton lo secunda con 2-0 y 2.18 de ERA.

Su eficiencia defensiva (porcentaje de pelotas en juegos convertidas en out) es la cuarta mejor de la Americana con .714 y son sextos en carreras salvadas por la defensa (9) de acuerdo a Baseball-Reference.

En ese éxito prematuro de los Rays el relevista dominicano Diego Castillo ha jugado un rol importante al trabajar nueve entradas de solo tres hits con tres bases y nueve ponches y cinco holds. De Willy Adames (.250/1 HR/4 CE) se espera más con el madero.

Condenados a innovar para sobrevivir a vecinos que disponen de talonarios sin límites, los Rays fueron de los primeros en apelar a la sabermetría hace más de una década cuando su ex dirigente Joe Maddon introdujo computadoras portátiles para diseñar estrategias con su cuerpo técnico.

Los del oeste de Florida disponen desde 2016 de un director de ciencia aplicada al béisbol (Joe Myers), un ingeniero biomecánico (Mike McNally) que trabajan con el departamento de investigación y desarrollo de analítica avanzada.

En la primavera pasada introdujeron GPS en los uniformes de los jugadores para rastrear cada movimiento, incluyendo su velocidad máxima, la aceleración, Etc., y en la campaña previa comenzaron a utilizar relevistas para abrir partidos y tirar un máximo de dos entradas, una estrategia que ya han utilizado cinco veces este 2019.

Su arsenal técnico tiene muchos artilugios para emplear, algunos de los cuales se basan en la tecnología utilizada para el rastreo de misiles balísticos, otros están adaptados para el uso en el golf y el fútbol.

Fuera de de la vista del público (y de los reporteros) hay un área en el complejo de primavera de Port Charlotte llamado The Lab, donde se prueban ideas de prácticas y otra más exclusiva llamada Trop, una jaulas de bateo repleta de sensores que bombardean miles de datos.


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